jueves, 11 de septiembre de 2014

La primera semana en la universidad

Soy Beñat Huartemendia y esta no es mi primera semana de universidad literalmente, porque soy alumno de segundo curso. Pero, esto no quiere decir que no haya sido mi primera semana de universidad. Volver a la universidad supone un paso más fácil que comenzar el primer año de carrera, pero supone un paso. El verano es como un mar en calma, sin viento,  del que hay que salir con un velero sin remos ni motor. Aunque puede que parezca exagerado y en cierto modo puede que lo sea.
 
Volver a la rutina tiene algo que repele a la gente, pero al pensar en el reencuentro con los compañeros de clase o simplemente en que uno va a volver a estudiar lo que le gusta compensa parte de esa repulsión (que está asociada a lo bien que se vive durante el verano). Por eso la primera semana literal de universidad es más costosa: está llena de incertidumbres, como con qué compañeros de clase tendré que convivir, qué profesores me darán clase, si la universidad es tan difícil, si me gustarán los estudios que he elegido…  En el primer día de clase uno es un manojo de nervios (o incertidumbre por qué se va a encontrar) pero, al menos en mi caso, estas sensaciones se esfumaron para el segundo día, dejando parte de incertidumbre, pero también más tranquilidad.

Pero en el segundo curso esta sensación desaparece y parece como si, en vez de un curso nuevo, iniciaras simplemente un cuatrimestre más, sólo que tras unas merecidas vacaciones.